Hace 80 años, el lanzamiento del RMS Queen Mary ayudó a definir una era de cruceros de lujo. ¿Fue un presagio para la creación de los gigantescos transatlánticos de hoy en día?
Cuatro días: eso fue lo que tardó en llegar a Nueva York.
Cuando el Queen Mary fue botado en el río Clyde, en Escocia, en 1934, ésa era la única forma como la gente podía atravesar el Atlántico.
Pasar varios días en el mar tenía sus compensaciones. El Queen Mary tenía dos piscinas, canchas de tenis, bibliotecas y guarderías para las tras clases de pasajeros.
Había juegos en cubierta de aros y naipes. El té vespertino era toda una ocasión. Después llegaba el momento de vestirse para la cena. Hasta los pasajeros de tercera clase tenían una selección de aperitivos.
"Ese tipo de cosas"
El autor satírico E. S. Turner, quien estuvo presente en el viaje inaugural, escribió sobre dos pasajeros imaginarios -Beauty y Chivalry- "descendiendo ostentosamente el cortejo de las escaleras, a través de puertas a la altura de dignatarios para festejar bajo un brillo perlado con caviar servido del vientre de una colección de animales esculpidos en hielo: ese tipo de cosas".
Cunard, el operador del barco, había sido sinónimo de la comodidad discreta, dice John Graves, curador de historia de embarcaciones del Museo Marítimo Nacional en Londres.
"Pero con el Queen Mary se hizo un reconocimiento a la modernidad, particularmente al Art Deco".
El comedor de primera clase tenía una carta náutica del Atlántico Norte, que rastreaba su posición, así como la de su barco hermano, el Queen Elizabeth. La reunión de ambos en medio del Atlántico era un evento muy esperado.
Los abrigos de piel de las damas se almacenaban en un cuarto frío. El Grill Verandah tenía una terraza donde la gente podía bailar toda la noche.
Y las cabinas de primera clase estaban equipadas con un teléfono que podía llamar a cualquier parte del mundo.
Época de oro
Los años entre las dos guerras fueron la época de oro del crucero transatlántico. Las grandes potencias de Europa competían entre sí por el Blue Riband, el cruce más rápido entre este y oeste.
Alemania tenía los barcos Bremen y Europa; Italia el Rex y el Conte di Savoia. Todos eran emblemas de las ambiciones de sus líderes.
El Queen Mary era la gran esperanza de Reino Unido. Los trabajadores del astillero en Clydebank crearon un monstruo: tenía el casco más grande del mundo y 12 cubiertas que albergaban a 2.139 pasajeros y 1.101 miembros de la tripulación.
En su deslizamiento por el Clyde en 1934, el locutor George Blake lo describió como un "gran acantilado blanco, descomunal y apabullante".
El mayor del mundo
Cuando el Queen Mary se inauguró en 1936, el Normandie, recién acondicionado, acababa de ganar el título de la mayor embarcación de pasajeros del mundo.
Tiene un teatro de 1.380 butacas, una pista de patinaje sobre hielo, siete "barrios" temáticos, incluido uno con un Central Park bordeado de árboles y el primer Starbucks sobre el mar.
Los cruceros apuntan a múltiples públicos con diferentes atractivos de venta: cenas formales, giras culturales por el Egeo, personajes de Disney o presentaciones de celebridades.
Algunos cruceros viajan por el Caribe. Otros salen al mar y regresan pocos días más tade sin haber atracado en ningún lado: son los llamados "cruceros a ninguna parte".
No hay comentarios.:
Publicar un comentario