Oculta por las olas, las tormentas y la niebla, esta franja de arena en el océano Atlántico, situada a unos 290 kilómetros del puerto de Halifax, ha registrado más de 350 naufragios desde 1583 (en la figura última aparecen señalados).
En la isla hay unos preciosos caballos salvajes. Muchos creyeron que eran descendientes de sobrevivientes de un naufragio, pero de acuerdo con el Museo de Historia Natural de Nueva Escocia, fueron abandonados allí por un comerciante de Boston que los envió a la isla en 1760.
El paisaje se compone de dunas y playas de arena. Una tercera parte del terreno posee vegetación y hay una serie de lagunas de agua dulce de donde se abastece la escasa fauna que se ha adaptado al lugar. Se han registrado 350 especies de aves en la isla y 190 tipos distintos de plantas.
Ha sido designada parque nacional (para que “este valorado paisaje emblemático de Canadá, legendario por sus caballos salvajes, sus naufragios y uno de los mayores sistemas de dunas en el este de Canadá, sea protegido como un parque nacional de reserva… para siempre”).
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